
Conocer a fondo las consecuencias del fascismo en el Estado español, el dolor de los crímenes de lesa humanidad y las décadas de impunidad no es solo un ejercicio de nostalgia o de restitución histórica; es, por encima de todo, una advertencia de máxima urgencia para el presente. A 90 años de aquel golpe militar, empresarial y clerical que pretendió exterminar toda idea de progreso y libertad, las sombras de la intolerancia, el autoritarismo y la reacción vuelven a asomar con fuerza en nuestras sociedades. El fascismo contemporáneo ya no viste camisas viejas ni necesita siempre de espadas, pero mantiene intacto su objetivo: triturar los derechos sociales, sembrar el odio entre la clase trabajadora y blindar los privilegios de las mismas élites de siempre.
Para frenar esta marea reaccionaria no bastan las lamentaciones ni las tibiezas institucionales. Si la historia nos ha enseñado algo, es que al fascismo se le combate con la máxima unidad y con la movilización activa de las fuerzas populares. Hoy se hace estrictamente necesaria la construcción de un nuevo Frente Popular antifascista del siglo XXI. Una plataforma amplia, plural y combativa que aglutine a la clase obrera, a los movimientos sociales, al activismo de la memoria histórica y a toda la ciudadanía democrática dispuesta a plantar cara al avance de la extrema derecha. Este frente no debe ser meramente defensivo, sino una alternativa ofensiva capaz de garantizar la justicia social, la soberanía de los pueblos y la dignidad frente a la barbarie del capital.
La memoria de los miles de mártires que dieron su vida resistiendo a la dictadura, el ejemplo de dignidad de tantas familias —como la de mis propios abuelos maternos, encarcelados por mantenerse fieles a sus ideales— nos exigen no dar ni un solo paso atrás. El compromiso democrático hoy se mide en la capacidad de organizarse y construir ese dique de contención popular frente a quienes pretenden devolvernos al pasado. Ante la amenaza del fascismo moderno, la respuesta de los pueblos conscientes debe volver a resonar con la misma firmeza indomable que en 1936. Hoy, como ayer: ¡No pasaran!!
Lois Perez Leira (Ejecutiva Izquierda Confederal)

