
Erik Guerrero Márquez (Integrante del Frente Migrante de Madrid,Enlace de MORENA en Europa )
Madrid, a 20 de agosto de 2026
Simone Weil mantuvo sus dudas sobre las posibilidades de la «imaginación» en la contienda política y la guerra. Weil reflexionó planteando que la imaginación actúa para colmar el vacío con ficciones, proyecciones y falsos consuelos para proteger el ego. En otros momentos históricos, por el contrario, se movilizó la imaginación política para tomar el poder, salir de la esclavitud y luchar por la emancipación. Los Jacobinos negros comandados Toussaint L’Overture se liberaron de la opresión con los principios de la revolución francesa igualdad, fraternidad y libertad. Con la imaginación hicieron suya la ilustración y marcaron una trayectoria en el devenir de la democracia.
En este dialogo entre Weil y los jacobinos negros existen una multiplicidad de posibilidades. Es Rancière quien sugiere que la imaginación en cuanto ficción política crea realidades que redefinen el mapa de lo posible. Al respecto Amador Fernández-Savater apunta que la ficción política “no sólo modifica lo que se puede ver, hacer, sentir y pensar acerca de la realidad, sino también quién puede hacerlo. Impugna la distribución jerárquica de lugares y funciones en nombre de las capacidades de cualquiera y la igualdad de las inteligencias. Muestra paisajes inéditos: hace ver cosas que no se veían, pone en relación lo que estaba disperso, hace surgir otras voces y otros temas, otros lenguajes y otros enunciados, otras escalas y otros razonamientos, otras legitimidades y otros hechos”.
En este sentido, la deriva que tome la imaginación en juego de cara a la realidad implacable de las fuerzas reaccionarias avanzando a tomar la Moncloa, requiere de la urgencia de preguntarse con audacia qué imaginación política (ficción) se necesita o no para construir y avanzar en el llamado «Frente Amplio de izquierdas territoriales y estatales». La gravedad del momento en España es mucho más crítica que en las otras democracias europeas, los estamentos reaccionarios del Estado español se preparan para tomar la dirección política del gobierno en el ciclo electoral de 2027. El quiebre histórico de este acontecimiento se consumará por el intervencionismo de la Internacional reaccionaria cuyo eje destructor es EEUU e Israel, y un ejército de gobiernos subalternos de allá y de aquí.
¿Qué hacer? Veamos, si bien son tiempos de desesperanza, desorientación y de batallas entre los pequeños narcisismos es la «provocación» el arma de futuro. Es decir, provocar otra imaginación o provocar otras formas de imaginar. El ciclo político electoral en España se precipita ante un choque entre el proyecto violento del fascismo y la frágil resistencia que aun apuesta por el derecho a una vida digna y a vivir en paz. Las lecciones del pasado no resultan pedagógicas. No hay memoria colectiva se impone el pragmatismo. En el porvenir no se vislumbra el momento constituyente que pongan en tensión creativa a las expresiones territoriales y a las nuevas realidades étnicos raciales que han sido resultado de un largo proceso migratorio democratizante.
La provocación debe ser disruptiva y su capacidad constituyente para encarar este ciclo político radicará en ampliar y amplificar los puntos de conjunción entre las fuerzas políticas territoriales y el sujeto político migrante. ¿Cómo poner en marcha este desafío y dialéctica desde el arco de las izquierdas? Uno de los temas críticos actuales es que las condiciones históricas y políticas para la continuidad de la voluntad popular progresista mayoritaria experimenta un cambio físico químico que va de lo solido a lo gaseoso. Tal coyuntura no es nueva, pero adquiere elementos de gravedad inusitada y, es cada vez más evidente que se reduce la capacidad progresista de anticipación y apertura ante la combinación factores explosivos tanto internos como externos que han entrado a la contienda política.
¿Es la voluntad popular progresista mayoritaria dónde potenciar la capacidad de encarar a las retoricas de la intransigencia? La respuesta es sí, pero esa voluntad mayoritaria lleva experimentando una mutación antropológica y cultural profunda, tanto en España como en toda la Unión Europea. La mutación deriva del «reconocimiento», así lo expresa el rostro del ángel de la historia: la voluntad popular progresista mayoritaria deberá construirse con la participación en igualdad política del sujeto político migrante (ciudadanías diaspóricas constituyentes).
Insistimos en que nadie en su sano juicio puede negar que a la entrada de Madrid como en el pasado inmediato acampan pacientemente las fuerzas reaccionarias y las retoricas de la intransigencia esperando la convocatoria electoral para tomar el poder. En respuesta a esta realidad concreta la opción socialdemócrata y jacobinas (en su diversidad territorial) se inmovilizan mientras el techo se les desmorona. La vía del Frente Amplio no puede estar sujeta al movimiento del relojero sino al despliegue de la voluntad mayoritaria progresista en una amplia conversación y conjunción de fuerzas políticas territoriales y migrantes.
En este clima incierto entra en juego el sueño americano de Lincon que abolió la esclavitud a la irrupción del socialismo de los demócratas migrantes a la cabeza del alcalde New York, Zohran Mamdani (y una ola de racializados migrantes a las candidaturas a cargos de elección popular). La Francia Insumisa tiene una bancada racializada migrante portentosa que también debería ser una orientación pero es incomprensible que no sea una referencia para la España jacobina. La potencia de la imagen de Mamdani cruzando el puente de Brooklyn seguido por una base popular en la que destacan racializados migrantes y afroamericanos sintetiza el cambio de época en la dimensión destituyente y constituyente.
En España los Zohran están en los tejidos de lucha de las comunidades racializadas migrantes y afrodescendientes, no están en las imposturas de la época, ni en las instrumentalizaciones racializadas, ni son el último recurso para que sobrevivan proyectos políticos que envejecieron estrepitosamente. La oportunidad política, democrática y emancipatoria se construye no se impone. El momento histórico debe ser una respuesta colectiva territorial y étnico racial, esto no va en una sola dirección. El Frente Amplio concebido e impuesto solo desde el romanticismo de los territorios y las cenizas del ciclo de cambio político reciente será incapaz de jalar los frenos de la historia.
Un grave error será si se mira por la superficie que la Internacional reaccionaria viene derrocando gobiernos progresistas en América Latina. España esta advertida, ya sintió la mano de la bestia. Necesitamos una bancada socialdemócrata, jacobina y migrante en el Congreso de los Diputados y Senado. Asumir el efecto Zohran en el ciclo electoral de 2027 para las municipales, autonómicas y generales como una moda o como la razón de Estado para excluir la potencia constituyente del sujeto político racializado, será también un error de enormes consecuencias para la defensa de la democracia.


